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Aqui y en otra parte:
Retratos anonimos
del siglo XXI
Fotografias de
Alexei Vassiliev
Durante algunos momentos u horas al día, los habitantes de las ciudades se encuentran temporalmente atrapados en espacios cerrados, bañados de luz artificial, rodeados de colores chillones y sumidos en un tórpido estado de pausa. Esto puede suceder en una estación de metro, una sala de espera, un centro comercial, un aeropuerto... Las personas pueden estar físicamente presentes, pero sus mentes y espíritus están a menudo afuera, en otra parte.
Los retratos borrosos de desconocidos anónimos hechos por el fotógrafo ruso Alexei Vassiliev captan este fenómeno con una sorprendente fuerza emocional. Algunos de sus personajes parecen centellear febrilmente en un espejismo vacilante. Otros aparecen serenos y en una resplandeciente trascendencia. Sus fotografías comunican una sensación de confinamiento físico y vagabundeo espiritual. Estos desconocidos (identificados solamente por un sistema de numeración misterioso) no son conscientes del escudriñamiento de la cámara fotográfica. Están perdidos en un limbo de introspección –no distantes, mas quedamente enjaulados, temporalmente suspendidos, frenados, restrictos, expectantes, existenciales.
Lo primero que llama la atención cuando se ven estas imágenes en una exposición, es la brillante intensidad de los colores en algunas, y la apagada monotonía de coloración en otras. Ante la escueta simplicidad de las ambientaciones y la centralidad de los personajes borrosos, difuminados, acuden a la mente la muda angustia vociferante de numerosos cuadros de Francis Bacon, y la minimalista e irrealista escenografía de las obras de Samuel Beckett. Aquello que parece engañosamente sencillo a primera vista, se revela como algo complejo, confuso y saturado de información recién manchada y prácticamente borrada en cuestión de segundos mientras el diafragma de la cámara permanecía abierto. Algo en esas fotografías parece estar luchando por escapar.
Vassiliev, que vino a vivir y trabajar en París poco después de la perestroika, escribió lo siguiente acerca de su trabajo:
Día tras día, iba al mismo lugar a hacer retratos de desconocidos. No tenía idea alguna de adónde me llevaría eso, pero era irresistible: tenía que estar allí y tomar esa fotos.
Lo que me fascinaba de ese lugar –que prefiero no nombrar- era que estaba inmerso en una implacable luz artificial que abolía toda noción de tiempo e interfería con el espacio y los colores.
Antes de empezar la serie pensaba, con o sin razón, que lo borroso tan sólo expresaba lo furtivo o lo inmaterial. Sin embargo, poco a poco fui descubriendo un tipo distinto de borrosidad: podría decirse una borrosidad nítida... Y fue como una revelación.
Mi trabajo siguió entonces un rumbo paradójico: cuanto más borrosos eran los personajes de esos retratos, cuanto más parecían a punto de disolverse, de desvanecerse – era justamente cuando su presencia se afirmaba realmente.
Captar esa falsa esquivez, que es de hecho una auténtica aparición, pasó a ser la finalidad de esta serie.
La cámara fotográfica de Vassiliev revela un mundo de resplandeciente belleza en sitios donde la mayor parte de nosotros tratamos de ignorarla. Debido a la exposición prolongada (todas las fotos están hechas en celuloide), se pierden los detalles concretos, pero surge una esencia, una especie de aura o de figura fantasmal. Las imágenes cobran una dimensión icónica universal, no supeditadas al tiempo, sino a la vez en el pasado, el presente y el futuro.
— Jim Casper
English text/ French text/ Russian text
[3 signed, limited-edition photographs from this series can be purchased online here.]
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