Cuando trabajé como fotógrafo de prensa, siendo principiante se me asignaban las coberturas “fáciles” y “no tan importantes”, es decir, las noticias de la sección Espectáculos. Los fotógrafos de trayectoria menospreciaban estos temas, ellos querían fotografiar en Palacio de Gobierno, a los políticos que saldrían en la portada. Así fue como me sumergí en un mundo fascinante lleno de delirio, deseo y fantasía. Así, las noticias más subestimadas resultaban ser las más extraordinarias. (Adrián Portugal)
Los espejismos de la farándula o de la discoteca popular son temas de la piel y la superficie, pero también son una radiografía de nuestros deseos y fantasías. Y es que la diversión es algo muy serio y la búsqueda de la belleza puede ser efímera y profunda a la vez. Portugal busca eternizar al retratado en su gesto más gozoso y sentimental, en su momento más extraordinario y cotidiano. Quizás porque en el espectáculo lo extraordinario es la norma del que siempre busca el exceso, ya sea mediante el baile, el cuerpo, el maquillaje o la exacerbación del deseo. Un viaje que tiene mucho de sentimental, de lujurioso, de burlesco, de verdadero. Porque lo que veremos son solamente cuerpos, vestuarios, camerinos, escenarios, conciertos, sudor, pistas de baile, mucha escarcha; pero también fulgores de aquello que no dura para siempre pero quiere ser infinito. (Alfredo Villar)