Uno de los regalos más bonitos que me hizo la fotografía, fue poder disfrutar desde muy cerca del crecimiento y comportamiento de una mamá colibrí y sus dos pichones, en un nidito, a la altura de mi vista, en mi casa. Un nidito hecho de cortezas de ciprés y deseos pedidos al viento, delicado y lleno de amor.
Comparto algunas fotos, con quienes sepan apreciar de tan bello momento que nos regala la naturaleza.
Saludos