Jesús de Nazareth visitó la tumba de Lázaro al enterarse de su muerte. Él lo resucitó con la frase: “Lázaro, levántate y anda”. Una analogía sobre una historia sin nombre; una zapatería de antaño sin identidad, liderada por un hombre viejo y sabio que, a través de sus manos y conocimiento “ revive” los zapatos dentro de una tumba de los mismos.