Los días no avanzan en Jojutla
Project info

Tres meses después del terremoto del 19 de septiembre, el tiempo parece no avanzar en Jojutla, Morelos. El tizne del ingenio de Zacatepec, el pueblo vecino, cae todo el día, rítmico y en silencio, sobre la cabeza de gente que camina con prisa para ir a trabajar, ya acostumbrada a pasear y ser parte de ese paisaje del apocalipsis de ceniza y destrucción. Jojutla fue la ciudad más afectada tras el sismo. Murieron entre 17 y 28 personas y más de 1,500 negocios, 900 casas y 12 escuelas fueron declarados pérdida total. Y aunque no existe dato de cuántos damnificados hay, se estiman entre mínimo 3 mil y cuatro mil. El gobierno prometió indemnizar con 120 mil pesos a quienes sufrieron pérdida total de vivienda. Los pocos que han recibido esta cantidad dicen que está lejos de alcanzarles para reconstruir lo que perdieron. La mayoría, sin embargo, vive en albergues improvisados. Montados en una cancha de futbol o levantados entre selva y escombros. Casitas azules que fueron enviadas por la embajada China, que de día arden y de noche se congelan, siempre llenas de mosquitos, les sirven de refugio. La ayuda también se va apagando, pues Jojutla, una ciudad que nadie conocía antes del sismo, empieza a regresar a su silencioso olvido, esta vez sepultada bajo escombros que nadie quiere ya recoger. Tres meses después del terremoto, así se ve Jojutla.