Durante los últimos tres años he retrato el centro de Bogotá. Mis largas caminatas me han llevado a descubrir una parte de la ciudad vibrante, con realidades complejas, con hiprosias palpantes, con vidas y calles que en su mayoria son invisible a los ojos de quienes habitamos en esta urbe de casi diez millones de personas. El trabajo nos muestra que Bogotá tiene su lado mágico que inspira y el centro es un reflejo de esta vida cotidiana, en donde todo puede pasar. El centro de Bogotá es sin lugar a duda el epicentro de la vida en esta ciudad.