Contraste y complemento.
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Ir a la India es descubrir una manera de vivir y de creer muy distinta a la occidental. Todo es nuevo, todo sorprende, todo parece majestuoso y rodeado de un misticismo especial. Aprendí que la vida, los valores y las relaciones humanas pueden parecer tan fijas, si es que no abrimos los ojos a todas las posibilidades, volviéndonos obtusos y poco tolerantes ante las diferencias, que tanto nos enriquecen.

Me invitaron a trabajar en una comunidad marginada y quise compartir mi aprendizaje, intentando que mi participación ayudara a fortalecer el tejido social, comunicando que nuestras diferencias nos hacen más fuertes. Hice lo siguiente:

1. Utilicé mi producción fotográfica de India y Nepal como material para proyección. Lo repartí entre el grupo de mujeres de la comunidad de El Pie y les pedí imaginar cómo eran las vidas de las personas de las fotos, dando una breve introducción sobre el lugar donde se encontraba la India en un mapa. Sus comentarios expresaban que imaginaban que tenían vidas muy distintas a las suyas, extravagantes y mejores. Les conté las diferencias y concluimos que, finalmente, tenían vidas muy similares a las suyas donde lo esencial es que todos se ocupan del bienestar de sus familias y amigos. Después, comenté que había cosas que no se podían percibir en las fotos, para ello hay que conocer a la gente, para conocer sus virtudes, la parte profunda que diferencia a las personas y les da su valor más importante.

2. Les pedí que utilizaran palabras para describir la forma de ser de las personas que conocían. Descubrí que faltaba vocabulario para identificar virtudes, así que guié, dándoles ejemplos.

3. Les pedí que escribieran su nombre en un papelito y lo pusieran en una canasta en donde se mezclaron. Cada quien eligió uno distinto al suyo y la tarea era describir a esa otra persona con 3 virtudes.

4. Ahora leería cada papelito y tendrían que adivinar a quién se refería. El descubrimiento fue que casi nadie se atribuía el juego de virtudes del papelito pero cuando alguien las mencionaba como poseedoras de esos atributos, para ellas era un gran descubrimiento y grande alegría saber que en su comunidad las reconocían con ellos.

5. Hicimos una dinámica de conversación en donde las invité a platicar sobre cómo cada una de ellas podría complementarse con las diferentes virtudes de las otras para construir una mejor comunidad.

Por último les hice retratos mientras me contaban qué atributos reconocían las otras mujeres de la comunidad en ellas. Imprimí las fotos y se las entregué para que escribieran detrás lo que habían reconocido de ellas mismas. La mayoría de ellas no tenía fotos impresas, así que el retrato además resultó un gran regalo.

A través de pensarse tan distintas a la gente del otro lado del mundo, descubrieron que lo esencial es la forma en que interactuamos y nos complementamos con la gente más cercana. Se descubrieron valiosas para su entorno reconociéndose como personas virtuosas capaces de efectuar cambios positivos en su comunidad.

Presento una serie en donde, la cultura en un lado del mundo, sirve como herramienta para estrechar los lazos sociales en una cultura del otro lado del mundo, utilizando las diferencias como enriquecedoras de los vínculos sociales.