Aguadulce, la playa más popular de Lima, tiene el agua salada. Lo que parece una contradicción, puede verse como una señal de que en este lugar las cosas funcionan con una lógica distinta: la de un territorio libre, como en el mundo al revés de los antiguos carnavales. Tal vez no exista sueño de caos y libertad más maravilloso que el de una tarde de verano en Aguadulce, con su arena abarrotada de colores, sabores y gente buscando un pedacito de mar. Cada uno será quien quiera ser y se llevará de recuerdo un retrato en un crucero en las Bahamas, o rodeado de animales en la selva amazónica. Frente a escenarios de fantasía, la arena es terreno fértil para el amor, y el agua para la libertad. Los recuerdos de los bañistas desfilan ante nuestros ojos en forma de tatuajes que respiran en la piel dorada por la mezcla del sol y el agua salada de Aguadulce.
Aguadulce (Sweetwater), the most popular beach in Lima, has salty water. This seems like a contradiction, but it could be a sign that things function with a different logic here: the logic of a free land, like in the back-to-front world of the old carnivals. Everyone will be who they desire to be, and their souvenir will be a picture on a cruise in the Bahamas, or surrounded by animals in the rainforest. In the midst of these scenes of fantasy, the sand is fertile ground for love, and the water for freedom. The bathers’ dreams and memories parade before our eyes in the form of tattoos, which breathe on their skin made golden by the sun and the salty water of Aguadulce.