Fuera de todo prejuicio y después de un largo rato de interacción con la cámara, acompañado de un diálogo banal y en búsqueda de la comodidad, se logra descubrir a la persona que tenemos delante de nuestro objetivo. O por lo menos, eso he intentado mientras realizaba el trabajo. No se trata de un valor técnico fotográfico complejo, donde se distingan las fuentes de iluminación, ni los detalles de post producción. Es, lisa y llanamente, la búsqueda de lo más básico. En todo sentido. La persona que va a ser retratada debe despojarse de todo lo que aparenta ser. El gozo, el temor, los nervios, la postura para la fotografía…. Todo debe desaparecer!
Así es como está planteada esta serie de retratos. Buscar el ser.