Agbogbloshie es una babel de lenguas africanas
Proceden de las regiones del norte de Ghana, que son las más pobres, y también desde los países del entorno, Togo, Burkina Faso y Costa de Marfil.
Llegan pensando en ahorrar, pero quedan atrapados en esta Sodoma y Gomorra, como aquí es tristemente conocido el barrio de Agbogbloshie, que a pesar de ser marginal, se encuentra ubicado en el centro de Accra
En Agbogbloshie viven más de 120.000 personas en chabolas, alrededor del mayor vertedero del mundo para chatarra electronica. Esta basura, que procede de Europa y Norteamérica, llega en contenedores desde el cercano puerto de Tema.
Los recolectores de desechos de metal separan todo lo que se puede reutilizar entre las montañas de restos de ordenadores, pantallas, teclados, televisores, electrodomésticos... y también recolectan envases de plástico en grandes redes, para su venta al peso.
La vía más rápida de obtener el metal es prender fuego a los residuos para separar el plástico del cobre, plomo o incluso hilos de oro.
Por eso, en Agbogbloshie se respira constantemente bajo una nube gris de contaminación. El río Densu y la laguna de Korle son una masa de aguas negras y pastosas, sin vida, allí donde hace décadas había cocodrilos e hipopótamos. La combustión del PVC de los electrodomésticos es especialmente tóxica.
En un buen día, un recolector puede conseguir 20 Ghana cedis, algo menos de 4 dólares. Una cantidad que en el barrio da para mucho. Con un solo Ghana cedi se puede hacer una comida al día en un puesto callejero: una bola de kenkey (maíz al vapor) o un puñado de fufú (hecho de name o mandioca). El otro elemento fundamental para la supervivencia, el agua, se compra en bolsas de plástico por 20 Pesewas, los céntimos del cedi. Un agua con cloro que sabe a rayos.
Esta zona siempre se ha considerado foco de delincuencia y prostitución. Sin embargo, la gran mayoría son personas sencillas que simplemente intentan salir de las garras de la pobreza de sus aldeas trabajando en las más duras condiciones imaginables.