Un ramo de flores. Somos las amapolas, los tulipanes, las flores de cerezo: aquí y ahora. Cada pliegue, estambre, sépalo fresco y turgente dice aquí y ahora. Somos polen en el viento, las hojas a la carrera del sol, los planetas de una galaxia.
Los días pasan en nosotras: las cabezas pierden la insolencia, nos miramos, nos sentimos vencidas. La belleza es efímera, nos dijeron. Aparecen manchas, los pétalos se caen, los tallos se pudren, se siente el olor del tiempo. ¿Adónde se va la belleza?
Los días se apilan: cada mañana estamos distintas. Los tulipanes han recorrido un camino en este florero desde que llegaron. En las imágenes superpuestas se ve el derrotero: un trazo en tiempo y espacio. Una existencia. Lo puedo ver.
¿O lo veo en los surcos de mi cara? ¿En el trigal de mi pelo mezclado con canas? ¿En mi memoria bulbosa?
No, la belleza no se ha ido.
Ahora tenemos la belleza del tiempo.
Somos amapolas, somos tulipanes, somos las flores de cerezo. Aquí y ahora.