La isla Idwji, cercana a Goma en el este de la República Democrática del Congo, es un lugar de paz, un paraíso natural y un paisaje espectacular con una vegetación exuberante. Pero también es uno de los lugares más pobre del mundo. Son 40 kilómetros de tierra alejados de cualquier sitio que han servido en ocasiones de cementerio para los vivos que nadie quería y en otras de refugio para quienes huían de una muerte segura. Muchos de sus 150.000 vecinos llegaron allí huyendo del genocidio de Ruanda de 1994. La extrema pobreza era, a la vez, una condena en vida y su salvación para no acabar entre los muertos que, por cientos, yacen en el fondo del lago Kivu que la circunda.
La serie de fotografías muestran el único día de encuentro e intercambio y venta de productos entre los habitantes de la isla; que para llegar hasta este mercado muchos lo hacen jugándose la vida en barcazas repletas de personas que no saben nadar y los salvavidas brillan por su ausencia. Muchas veces estas barcas se hunden y la mayoría mueren ahogados.