Este proyecto involucró varios sesiones fotográficas en las que buscábamos exhibir el lado más amargo u oculto del deporte: aquel que rara vez se muestra o se oculta con frecuencia. Queríamos destacar las dificultades que no se relatan pero que muchos experimentan. De esta manera, aspirábamos a crear un espacio de reflexión y apoyo, donde algunas personas pudieran identificarse y hallar alivio emocional.
Con frecuencia, la búsqueda de un sueño implica cargar con múltiples elementos: tiempo, esfuerzo, sacrificio e incluso, en ocasiones, la propia felicidad. Nuestra intención era ilustrar hasta qué punto merece la pena sacrificar o comprometerse en aras de la ambición de obtener, en muchas ocasiones, un premio material como un trofeo o una medalla.
La realidad es que deberíamos disfrutar del proceso, aprender de él, evolucionar y mejorar, sin que la obtención de un logro deportivo sea necesariamente fundamental para nuestra felicidad o satisfacción personal. La clave radica en considerarlo simplemente como una consecuencia del proceso, y que el verdadero objetivo sea superar nuestra versión anterior.
Gracias.