Pensar en que en principio, todas son inocentes, ¿Inocentes de que?, de haber nacido en un estado que carece de planes e intereses políticos para garantizar los derechos fundamentales de estás mujeres, un estado que encamina sus acciones a castigos vacíos e indignos, privando de la libertad a estás mujeres sin un mayor plan y responsabilidad sobre las vidas de ellas que someterlas al hacinamiento, pasar noches enteras en un cuarto comunal donde la orina cae desde el techo, los chinches se pegan hasta que el cuerpo no da más, tener diarrea o la menstruación y que no este permitido ir al baño en la noche, hacer al lado de tus compañeras por que no hay más, el límite de la deshumanización se pone a prueba cada día.
La Cárcel de Mujeres del Buen Pastor esta ubicada en Bogotá, Colombia y como las demás cárceles de mi país sufren de hacinamiento, visitando este espacio recibí varias invitaciones de las reclusas para que tomará fotos, ellas en su desespero y con intensión de denuncia querían que de alguna manera estás imágenes pudieran pasar los muros y que algo de su dignidad fuera restituida.
Este proyecto fotográfico se hizo posible gracias al trabajo previo de investigación sociológica de mi amiga Alanis Bello.