5.30 am y comienza a salir el sol, un frío de 15 grados bajo cero, se deja sentir en los 4800 msnm, en el Cerro Rico de Potosi, Bolivia.
Muy cerca de la cima vive Rosalia, una mujer de 27 años, junto a sus 3 hijos: Marianela de 3 años; Anabela de 4 años y Juan Gabriel de 9 años, se a convertido en minero y madre a la vez, desde que fue abandonada por su marido, un minero de la localidad, quien se fue con otra mujer hace 4 años
Ella es acompañada por sus hijos para extraer minerales de una vieja mina, obteniendo pequeñas piedras de: plata, zinc, pirita y cuarzo,para ser vendidos y así poder obtener un poco de dinero.
Al adentrase a pocos metros se encuentran con el “Tio” una representación del demonio o deidad poseedora de las minas, a quien le hacen ofrendas de gratitud y protección. La mina fue abandonada ya que había completado su misión de proveer toneladas de los preciados minerales desde 1996.
Hoy las familias que logran vivir en el Cerro Rico atraviesan una de las sequías mas extensas de los últimos 25 años, al igual que todo Potosí, debido a la falta de lluvias,contaminación y apropiación de empresas sobre los recursos hídricos. Dada la escasez, Rosalia se ve en la necesidad de recolectar agua para las necesidades básicas, que es entregada solo una hora al día
Varios niños se ven obligados a trabajar en la mina a temprana edad, durante las labores quedan expuestos a altos niveles de contaminación, de metales pesados y a lo largo del tiempo adquirir Silicosis, una enfermedad crónica del aparato respiratorio que se produce por la inhalación de polvo de sílice en grandes cantidades.
La Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia estiman cerca de 3.800 niños y adolescentes que se ven obligados a trabajar en las minas del Cerro Rico, donde se ha explotado desde los años 1545 cuando se tuvo conocimiento, por boca de náufragos de una expedición española que buscaba la existencia de grandes yacimientos de oro y plata
Se estima que alrededor de 200.000 niños realizan esta labor entre Bolivia, Peru y Ecuador.