Bolivia es un país que a simple vista aparenta un lugar estático. Un lugar donde la desigualdad social y económica es moneda corriente de todos los días. Esto no es novedad sabiendo que se trata de un territorio sometido y saqueado por la corona española desde su creación y posteriormente gobernada por mandatarios incapaces de resolver sus desigualdades y conflictos con sus países vecinos, que hacen que por ejemplo el país no tenga salida directa al mar, o que haya problema de intereses por el petróleo e hidrocarburos.
¿Entonces qué es lo que mantiene a flote a la nación? La respuesta es simple: su gente. He visitado Bolivia en dos ocasiones en los años 2015 y 2016 (en la segunda he recorrido gran parte de su territorio) y pocas veces he visto gente trabajar de la manera en que los bolivianos lo hacen. El país cuenta con una gran diversidad cultural, producto de la numerosa cantidad de tribus y dialectos que habitan el suelo desde su fundación, se estima que alrededor de 37 son los dialectos oficiales hablados en Bolivia.
Este trabajo lo dediqué a fotografiar a aquellos trabajadores que logran subsistir, muchas veces a base de la explotación. Les traigo imágenes de esas personas que por ejemplo hacen jornadas de más de 12 hs adentro de una mina del cerro rico de Potosí encomendándose al diablo para no morir y volver la luz de día otra vez; o la historia de aquel niño trabaja en para ayudar a sus padres. Esta es Bolivia, y esta es su cultura del trabajo.
/Bolivia is a country that at first sight looks like a static place. A place where social and economic inequality is commonplace everyday. This is not a novelty knowing that it is a territory subjected and looted by the Spanish crown since its creation and later governed by leaders incapable of resolving their inequalities and conflicts with their neighboring countries, which mean that for example the country does not have direct access to the Sea, or that there is an interest problem for oil and hydrocarbons.
So what keeps the nation afloat? The answer is simple: its people. I have visited Bolivia twice in 2015 and 2016 (in the second I have covered much of its territory) and rarely have I seen people work the way Bolivians do. The country has a great cultural diversity, product of the numerous tribes and dialects that inhabit the ground since its foundation, it is estimated that around 37 are the official dialects spoken in Bolivia.
This work I dedicated to photographing those workers who manage to survive, often based on exploitation. I bring you images of those people who, for example, spend more than 12 hours in a mine in the Cerro Rico of Potosí committing themselves to the devil in order not to die and to return daylight again; Or the story of that child works on to help his parents. This is Bolivia and this is their work culture.