En pleno siglo XXI, el arte urbano florece en los muros de Barcelona como una reacción en defensa de "la calle", lugar por excelencia en el que se manifiesta el conflicto político y social.
Ya sea mediante una firma o una intervención artística lúcida y cuidadosamente trabajada, el arte urbano emerge como un desafío a la idea de "espacio público", el instrumento ideológico que enmascara las relaciones de desigualdad del sistema actual.
Al re-dirigir la mirada, re-significar los espacios y cuestionar el discurso establecido, el artista asume el riesgo y el compromiso de disputar al poder político su espacio vital: la calle.
http://ccobjectiubcn.bcn.cat/2014/mirada/reclama-la-calle/