Desde pequeño siempre me fascinaban los climas nublados y precipitados, siempre la presencia de nubes daban diversas formas a los paisajes sea dando una luz suave, puntos luz, opacando el escenario, agregando equilibrio al paisaje y pasado ello se hacia la “luz”, para apreciar las montañas, volcanes avistadas a lo lejos. Pero ello poco a poco fue siendo escaso de ver, tal vez un cambio del clima en la ciudad que vivo y tal vez en muchas ciudades alrededor del mundo, dando comportamientos climáticos inestables e inesperados.
Pero ese factor extra como de sorpresa a la hora de admirar un paisaje frente a tus ojos pienso que es una nueva oportunidad para ver otra faceta del mismo, del que solías ver usualmente antes.
Entonces, poder captar ello mediante la fotografía, es una sensación única, mediante ella he podido apreciar más lo que fotografió, ver algo menos y más, y los más importante recordar ese único momento en diferente tiempo y espacio, sintiendo el susurro del viento, el frio, el palpitar de mi corazón, frente a una gran escenario, pasando la soledad a un segundo plano y estar en conexión con lo que me brinda la naturaleza, un escenario con formas cambiantes como las nubes siempre lo hacen.
Finalmente, las fotografías fueron tomadas en las distintas provincias de Arequipa – Perú, gracias a pequeños grupos de caminantes y aventureros que a veces supieron como apoyarme (caminatas extensas en ciertos casos) y ser pacientes cuando me desviaba por otras rutas para apreciar un paisaje en concreto.