Transitar el pasado, entre la memoria y el recuerdo, recorriendo espacios impregnados de emociones y anhelos.
Descubrir ruinas de construcciones abandonadas, sepultadas por el paso de los años, cubiertas de un poso de desolación e indiferencia, imaginando los profundos secretos encerrados en sus piedras.
Posar la mirada en los restos del olvido, contemplando la terca acción de la naturaleza que impone sus ciclos para recuperar el espacio usurpado, floreciendo entre los escombros.
Reivindicar los lugares ajenos, recuperando la belleza de lo que no ha sido hecho como tal, sino creado por la necesidad y el trabajo, el azar y la modestia.