En ¨Postales imposibles¨ hablo de los sentimientos de esperanza, pérdida y añoranza que genera la emigración en Cuba. La realidad cubana tiende a ser difusa, por ello, lejos de toda vocación documental, recurro al apropiacionismo como estrategia perfecta para reinterpretarla. Observando la isla desde fuera, mediante los ojos de quienes la visitan. Durante años he seguido en Google Maps el rastro de imágenes publicadas por turistas, seleccionando escenas donde por error de software aparezcan personas fragmentadas, mientras posan en sitios populares. Metáforas visuales del desvanecimiento de la sociedad cubana. Imágenes fallidas en su objetivo original de mostrar al mundo que quien las hace ha estado allí. Errores a nivel de software que recuerdan que lo observado no es la realidad, sino su representación. Del mismo modo que, a nivel social, tampoco la Cuba que suele mostrarse es la real, sino un mito. Los colores irreales recuerdan la naturaleza falsaria del hecho seleccionado, mientras replican la estética de antiguas postales coloreadas. Como objetivo final, estas imágenes deben convertirse en tarjetas postales físicas, dignas de ser enviadas a familiares y amigos como recordatorio de que está bien estar triste, de que la pérdida temporal y permanente es parte inseparable de la condición humana y de que el caos que nos rodea, abruma menos cuando se asume desde una perspectiva colorida. Desde la sensibilidad que necesitamos para ser cultos: único modo digno de ser libres.