La serie fotográfica, Territorio común, es una reflexión sobre la vida que transcurre debajo de una piel, de una corteza, de una estructura a la que llamamos cuerpo, que la biología describe como cabeza, tronco y extremidades. Estas imágenes surgen de las vivencias que van dejando huellas a su paso y que me transportan hacia un terreno menos corpóreo, menos material, donde lo que habita es precisamente lo que anima y da vida a esta caparazón-vehículo, acumulador de historias y emociones.
No obstante hablar de vida es también referirse a la muerte, porque la vida está repleta de muertes infinitas , de historias inconclusas, de amores que se fueron, de parientes perdidos. El cuerpo siempre ha sido para mí un misterio, una curiosidad, un territorio de incesante exploración.