Soraya y Nacho son pareja. Padecen paralásis cerebral y esto les a afectado de forma muy importante a su cuerpo, pero no a sus facultades mentales. Como toda persona sienten la necesidad instintiva y humana de ser acariciados, amados, mirarse y disfrutarse cara a cara, sentir a su pareja cerca, muy cerca ...
Desde hace años el colectivo lucha para que su condición física no sea un obstáculo para tener una vida plena. Con la ayuda de orientadores, sicólogos y terapeutas de confianza logran dar un paso más.
Viven en una habitación de no más de 12 metros cuadrados en una residencia de la Asociación de Parálisis Cerebral. Cuando logran salvar los obstáculos morales que la sociedad les imponen bajo el pretexto de la “protección”, terapeutas de gran confianza les ayuda sosteniendo o moviendo sus cuerpos para que pueda “sentirse”.
“Risitas” contagiosas (casi infantiles) nervios y momentos tan íntimos como preciosos transcurrieron en la sesión, terminando con el deseo de dejarles solos para tener minutos de intimidad.